El fenómeno ‘okupa’ no es exclusivo de la Costa del Sol Occidental y la capital costasoleña pues casos como el de un bloque de viviendas en Torre de Benagalbón atestiguan que boom del ladrillo y la consiguiente explosión de la burbuja inmobiliaria siguen alargando sus efectos en núcleos poblacionales que a priori escaparon mejor parados a este fenómeno.
Y es que las dificultades para acceder a alquileres sociales y la exposición prolongada de promociones terminadas y sin vender de aquel auge siguen atrayendo a familias cuasi nómadas y que ya son ‘familiares’ a estas tácticas de ocupación, denuncia consiguiente de los propietarios y posterior desalojo. Justificaciones o recriminaciones al margen, la tendencia no desaparece pese a que los bancos, propietarios de muchas de estas construcciones ‘abandonadas’ donde se instalan, perjuran que se están deshaciendo poco a poco de sus posesiones para salvar esta desagradable consecuencia.




