Las medidas de protección y la vigilancia presente en los talleres de Metro Bilbao en Sopela frustraron el pasado fin de semana el ataque de un grupo de grafiteros que presuntamente pretendía pintar los trenes que permanecían estacionados en la localidad de Uribe...
La Ertzaintza denuncia «interferencias» de la Policía Nacional y la Guardia Civil
El director de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo, denunció ayer que la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía «interfieren» en el trabajo diario de la Policía vasca hasta el punto de que pueden llegar a perjudicar la persecución del delito. El responsable político de la Policía autonómica relacionó estas «disfunciones» con la «falta de voluntad» mostrada por sus máximos dirigentes a la hora de activar «herramientas de coordinación» entre los distintos cuerpos y, en segundo lugar, con el «excesivo» número de agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) desplegados en Euskadi para las funciones que tienen atribuidas en un momento en el que la amenaza de ETA ha desaparecido. Gabirondo aseguró que esta situación genera intromisiones que pueden llevar al «fracaso» las investigaciones y que sólo «favorecen a los delincuentes».
Gabirondo realizó estas declaraciones a los periodistas después de comparecer en la ponencia parlamentaria que analiza las duplicidades e ineficiencias del entramado institucional vasco, celebrada a puerta cerrada. El director de la Ertzaintza profundizó con su intervención en la línea política marcada por el Ejecutivo vasco desde el comienzo de la legislatura. En su primera intervención en la Cámara vasca en febrero del pasado año, la consejera de Seguridad ya avanzó su intención de convertir el «repliegue» de las FSE en una de las prioridades de su mandato. Estefanía Beltrán de Heredia anticipó que trasladaría esta exigencia al Ministerio del Interior «con firmeza» y «cuantas veces haga falta».
Nueve imputados en la trama de los diplomas falsos libran con 5 meses
La pena impuesta a nueve de los 24 acusados de figurar en un entramado que se dedicaba a falsificar certificados para vigilantes de seguridad y guardaespaldas, así como también nóminas para la obtención de créditos resolvieron penalmente con menos de cinco meses de prisión y el pago de multas que, en algunos casos, no llegan a los 600 euros. El fiscal del caso les rebajó en la primera sesión del juicio, celebrada en la Audiencia, la petición inicial al aplicarles dilaciones indebidas en el procedimiento. El asunto fue abierto en el año 2005 por un juzgado que ahora ya no existe.
De los 24 acusados, catorce «amañaron» la pena con el fiscal; dos están desaparecidos y otro fue ingresado en urgencias. Al tribunal de la Audiencia Provincial, que comenzó a juzgarles ayer, le quedan 8 para dictar sentencia, entre ellos un policía nacional de la comisaría de Lugo que, según el fiscal, aceptaría un ordenador a cambio de facilitar su nómina para luego ser falsificada.
Los trabajadores españoles, entre los peor pagados y con mayor jornada laboral de toda Europa
España no es un país donde se trabaja poco y se gana más de la cuenta, como de vez en cuando dejan caer algunos dirigentes empresariales, especialmente desde que se desencadenó la crisis económica. Las estadísticas de la UE, de la OCDE y de otros organismos privados muestran todo lo contrario: los salarios están entre los más bajos de nuestro entorno y la jornada anual, entre las más altas. Por lo que se refiere al ámbito europeo, sólo Grecia, Portugal, Turquía y los antiguos países de la Unión Soviética presentan peores condiciones laborales que las vigentes hoy por hoy en España.
Según datos correspondientes a 2013, después de las rebajas practicadas durante los últimos años, el salario medio de los trabajadores españoles se sitúa en 26.027 euros brutos anuales, la mitad que en Dinamarca (53.061) o Luxemburgo (52.902), y muy inferior al registrado, por ejemplo, en Holanda (48.109), Bélgica (46.810), Alemania (45.170) y Francia (36.980). Por debajo de nosotros se encuentran Grecia (20.604), Portugal (17.335), Turquía (12.530), Estonia (11.664), la República Checa (11.500), Eslovaquia (10.015), Polonia (9.873), Hungría (9.817) o Letonia (9.065).
La gran estafa española
“Investiguen, por favor. Hay mucha basura”. El mensaje, al final de una larga carta manuscrita, llegó a la redacción de EL PAÍS el pasado 13 de marzo, dos días después de que la policía detuviera en Córdoba y Madrid a una docena de personas vinculadas a la trama de los cursos de formación falsos, el llamado caso Aneri.
El fraude, que implica a cargos de la patronal madrileña CEIM, había hecho desaparecer unos 17 millones de euros de subvenciones estatales y regionales con el sistema de asignar alumnos falsos a cursos online no impartidos.
“Investiguen, por favor. Hay mucha basura”. El mensaje, al final de una larga carta manuscrita, llegó a la redacción de EL PAÍS en marzo
Pero la frase (investiguen, por favor, hay mucha basura), al final de la citada carta, no se refería exclusivamente al caso del empresario cordobés. Su autor utilizaba el escándalo que estaba asaltando los titulares de los periódicos para remontarse a los orígenes de un sistema corrupto que dilapida año tras año millones de euros de fondos de la Seguridad Social y europeos. El hombre se identificaba con nombre y apellidos y relataba cómo las subvenciones de los cursos de formación servían para financiar a la patronal madrileña. El último párrafo daba detalles sobre cómo conocía todas esas irregularidades. La Cámara de Comercio le contrató en el año 1991 para crear el departamento de Formación. Fue su primer director y se propuso cortar los abusos en la utilización de las subvenciones públicas. Pero recibió presiones: “Me machacaron a muerte. Recibí amenazas por todas partes. Cuando me negué a firmar pagos de salarios extraños, me echaron sin compasión alguna. Entré en tratamiento psiquiátrico. Hoy vivo lejos de Madrid, sin recuperarme de las secuelas”.
La historia del exdirectivo ha sido confirmada por fuentes no oficiales de la Cámara de Comercio. El testimonio no aporta pruebas documentales pero confirma una sospecha que desde hace décadas está instalada en los círculos que gestionan la formación: que ese fondo común ha servido para financiar a las patronales y a algún sindicato, y que la Administración no ha establecido mecanismos eficaces para evitarlo.
El Tribunal Constitucional tumba parte de la Ley vasca de Seguridad
El Tribunal Constitucional ha anulado parte del articulado de la Ley vasca de Seguridad Pública al considerar que invade la competencia estatal en esta materia. Uno de los preceptos invalidados hace referencia a la posibilidad de que los municipios pequeños puedan...
Dos detenidos por hacer grafitis en el metro de Bilbao
Los grafiteros han atacado de nuevo, pero esta vez en el metro de Bilbao. Si el sábado pasado fueron detenidos cuatro jóvenes por hacer pintadas en unidades de Euskotren, en la madrugada de este lunes han sido arrestados otros dos, de 22 y 23 años, por 'atacar' varios...
¿Es que va a tener que morir alguien para que pongan más medidas de seguridad?
Hace apenas un par de meses, un pasajero del tren Bilbao-Orduña propinaba un puñetazo en la cara a un interventor de Renfe que le pidió que bajara los pies del asiento. El trabajador tuvo que ser atendido en el ambulatorio de Amurrio después de que el agresor, que esperó a que llegaran a la estación para golpearle, la tomara con él. No fue la primera vez, ni la última. El año pasado, un vigilante de seguridad fue víctima de una «brutal agresión» en la estación de Zabalburu –uno de los «puntos calientes» o conflictivos, según describen los afectados–. El empleado había recriminado a un viajero que saltó las máquinas canceladoras de acceso a la estación, y éste reaccionó dándole una paliza por la que tuvo que ser hospitalizado. Tenía golpes por todo el cuerpo y un par de vértebras rotas. El agresor fue detenido por la Ertzaintza poco después en la misma estación.
«¿Es que va a tener que morir un interventor, un vigilante o un viajero para que pongan más medidas de seguridad? Nosotros estamos vendidos, desmotivados, y ya nos da igual todo», sentencia Mikel, interventor en Renfe cercanías desde hace más de dos décadas. Prefiere no revelar su verdadero nombre: hace dos años, un grupo de chavales intentó colarse en su tren y recibió una paliza por llamarles la atención. Sus compañeros no son tan contundentes –la mayoría prefiere no hablar–, pero reconocen que existe un problema que necesita ser atajado «con urgencia». Reclaman que Renfe les haga caso, con «tres agresiones fuertes en el último año»; una cifra que, aseguran, «no se ajusta a la realidad: a diario sufrimos muchísimo».
El Gobierno catalán pide poder participar en el futuro reglamento de la ley de seguridad privada
El consejero de Interior catalán, Ramon Espadaler, ha reclamado este viernes que el Gobierno de la Generalitat pueda participar en el despliegue de la recién aprobada ley de seguridad privada a través de la redacción del reglamento.
En declaraciones a los medios tras inaugurar el I Congreso de Detectives Privados de Catalunya, ha recordado que la Generalitat, a través del grupo parlamentario de CiU en el Congreso, «ha transformado esta ley salvando la competencia que da el artículo 163 del Estatut, que recoge que en Cataluña la administración de referencia para la seguridad privada en general y de los detectives es el departamento de Interior».
AUGC teme por el futuro de los agentes que trabajan en la cárcel
El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes extender la contratación seguridad privada a todas las prisiones españolas. En Burgos la medida afectará a 80 guardias de civiles que realizan servicios en la cárcel, que podrían sufrir un traslado de destino forzoso. La Asociación Unificada de Guardias Civiles considera que si hay dinero para contratar empresas privadas, también lo hay para sacar una nueva oferta pública de empleo
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncia la privatización de la seguridad en los centros penitenciarios del país, después de que el Consejo de Ministros aprobase el pasado 30 de mayo la contratación de empresas de seguridad privada, consolidando un proyecto piloto iniciado el pasado año. Los vigilantes realizarán labores que hasta ahora eran responsabilidad de Guardia Civil y Policía Nacional, lo que supondrá, a juicio de la asociación, una reducción de los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con traslados forzosos.
El proyecto piloto se puso en marcha en 21 de los 67 centros dependientes del Ministerio de Interior, con la contratación de 254 vigilantes y un presupuesto de 7 millones de euros. Con el nuevo contrato, el servicio se extiende a todas las prisiones españolas, ampliando el número de efectivos hasta 800 y con un coste de 33 millones de euros. De acuerdo con los datos facilitados por Jesús Pérez, secretario provincial de AUGC, en el centro penitenciario de Burgos se cuenta con 80 guardias civiles que realizan todo tipo de trabajos de seguridad, vigilancia y traslado de internos.



